Cuando se plantea una reforma de ventanas, es habitual centrarse en el perfil, el vidrio o el material: PVC o aluminio. Sin embargo, hay otro elemento que puede influir mucho en el resultado final y que a veces pasa desapercibido: el cajón de la persiana.

Por eso aparece una pregunta muy habitual: ¿hay que cambiar el cajón de la persiana cuando se cambian las ventanas?

La respuesta correcta no es “siempre sí” ni “siempre no”. Depende del estado del cajón, de sus prestaciones, del tipo de ventana que se vaya a instalar y, sobre todo, del objetivo de la reforma.

Si buscamos mejorar el aislamiento térmico, acústico y la estanqueidad de una vivienda, no tiene mucho sentido analizar únicamente la ventana y olvidarse del resto del conjunto.

¿Por qué el cajón de la persiana importa al cambiar una ventana?

Una ventana forma parte del cerramiento de la vivienda, pero en muchas instalaciones comparte espacio con la persiana y su cajón.

Esto significa que, cuando sustituimos una ventana por un sistema con mejores prestaciones, el cajón existente también debe analizarse. Si presenta problemas de aislamiento, entradas de aire o una construcción poco adecuada para el objetivo de la reforma, puede convertirse en uno de los puntos débiles del conjunto.

Dicho de otra forma: puedes instalar una ventana con muy buenas prestaciones y, aun así, no obtener todo el resultado esperado si otro elemento del cerramiento presenta un comportamiento claramente inferior.

¿Qué problemas puede tener un cajón de persiana antiguo?

No todos los cajones antiguos tienen el mismo comportamiento. Su construcción, estado de conservación, sellado, aislamiento y forma de acceso al interior pueden variar mucho.

Dependiendo del modelo y de cómo esté resuelto, un cajón puede contribuir a:

• aumentar las infiltraciones de aire;
• reducir el aislamiento térmico del conjunto;
• facilitar la transmisión de ruido;
• generar un punto débil en la estanqueidad;
• dificultar que la nueva ventana alcance el rendimiento esperado.

Por eso no recomendamos asumir que “cajón antiguo = cajón malo”. Lo correcto es revisarlo y valorar qué papel desempeña dentro del cerramiento.

¿Hay que cambiar todos los cajones de persiana?

No. Esta es una de las cuestiones más importantes.

Cambiar el cajón no debería plantearse como una obligación automática cada vez que se sustituyen las ventanas. Hay casos en los que puede ser perfectamente razonable mantenerlo si está en buenas condiciones y sus prestaciones son compatibles con la reforma.

La decisión debe tener en cuenta, entre otros factores:

Una buena reforma empieza por diagnosticar, no por sustituir elementos porque sí.

¿Cuándo puede merecer la pena cambiar el cajón?

Hay situaciones en las que sí puede tener mucho sentido plantear la sustitución.

Por ejemplo, cuando el cajón existente presenta una construcción poco aislante, tiene problemas de estanqueidad, deja pasar aire, transmite demasiado ruido o no encaja bien con el nivel de prestaciones que se busca conseguir con la nueva ventana.

También puede ser recomendable cuando el objetivo de la reforma es mejorar de forma global el confort de la vivienda. Si el cliente invierte en una ventana de altas prestaciones, tiene sentido revisar todos los puntos del cerramiento que pueden limitar el resultado.

La clave está en valorar el conjunto y no únicamente el producto que más llama la atención.

Ventana, vidrio, cajón e instalación: el resultado depende del conjunto

Una ventana no trabaja aislada.

Para valorar el comportamiento final de una instalación hay que considerar el perfil, el vidrio, los herrajes, el cajón de persiana cuando existe, los encuentros con el hueco y la propia instalación.

Esto es especialmente importante porque una buena ventana mal instalada puede rendir peor de lo esperado. Del mismo modo, una ventana con buenas prestaciones puede encontrarse con un punto débil en otro elemento del cerramiento.

Por eso, cuando alguien nos pregunta qué ventana debe elegir, la conversación debería empezar por otra pregunta: ¿qué problema queremos solucionar?

Puede ser ruido, frío, calor, corrientes de aire, confort, consumo energético, estética o una combinación de varios factores. A partir de ahí se decide qué solución tiene sentido.

Conclusión: no mires solo la ventana

Si estás pensando en cambiar las ventanas de tu vivienda, no te quedes únicamente con el perfil o el material.

Revisa el conjunto: ventana, vidrio, cajón de persiana e instalación.

El cajón no tiene que cambiarse siempre, pero sí debe valorarse. Una reforma bien planteada no consiste en sustituir piezas sin más, sino en conseguir que todos los elementos trabajen de forma coherente.

Porque si buscas mejorar el confort de tu vivienda, el objetivo no debería ser simplemente tener una ventana nueva. El objetivo debería ser que el cerramiento completo funcione mejor.

En Ventaglass Villalba podemos valorar tu caso y ayudarte a determinar qué elementos merece la pena mantener y cuáles conviene sustituir.

FAQ

¿Es obligatorio cambiar el cajón de la persiana al cambiar las ventanas?

No. Depende de su estado, prestaciones, compatibilidad con la nueva ventana y objetivos de la reforma.

¿Un cajón de persiana antiguo siempre aísla mal?

No necesariamente. Hay que revisar cómo está construido, su estado, sellado y prestaciones.

¿El cajón de persiana puede dejar pasar ruido?

Sí, dependiendo de su construcción, aislamiento, estanqueidad y relación con el exterior.

¿Cambiar las ventanas mejora el aislamiento si mantengo el cajón?

Puede mejorarlo, pero el resultado global dependerá del comportamiento del cajón y del resto del cerramiento.

¿Qué hay que revisar antes de cambiar una ventana?

Perfil, vidrio, cajón si existe, encuentros con el hueco, sellados, instalación y objetivo de la reforma.

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