
Cuando alguien decide cambiar las ventanas de su vivienda, es habitual empezar preguntando por el perfil, el material o el número de cámaras.
Pero hay una pregunta que muchas veces se deja para el final:
¿Hacia dónde está orientada la ventana?
Y puede ser una pregunta bastante importante.
No recibe la misma radiación solar una ventana orientada al norte que una orientada al oeste. Tampoco tiene las mismas necesidades una habitación que apenas recibe sol que un gran ventanal donde entra radiación directa durante buena parte del día.
Por eso, elegir el vidrio adecuado no debería hacerse únicamente mirando sus características técnicas, sino teniendo en cuenta cómo está situada la vivienda.
¿Por qué influye tanto la orientación?
El vidrio es la parte de la ventana que ocupa una mayor superficie y tiene una relación directa con la entrada de luz y de energía solar.
Una ventana muy expuesta al sol puede convertirse en una fuente importante de ganancia térmica durante determinadas épocas del año.
Por eso existen soluciones como los vidrios de control solar, diseñados para limitar parte de la energía solar que entra en la vivienda manteniendo una determinada transmisión de luz.
La clave no es simplemente conseguir que entre menos luz.
Es conseguir el equilibrio adecuado entre luz natural, temperatura y confort.
Ventanas orientadas al norte
Las fachadas orientadas al norte suelen recibir menos radiación solar directa que otras orientaciones.
En estos casos, puede tener más sentido prestar especial atención al aislamiento térmico del acristalamiento para reducir las pérdidas de calor durante los meses fríos.
Aquí pueden cobrar importancia soluciones de baja emisividad, que ayudan a mejorar el comportamiento térmico del vidrio.
Eso no significa que exista un único vidrio adecuado para todas las ventanas orientadas al norte.
También hay que valorar el clima, el tamaño del hueco, el tipo de vivienda y las necesidades concretas de cada estancia.
Ventanas orientadas al sur
La orientación sur es especialmente interesante porque puede recibir una cantidad importante de radiación solar, aunque su comportamiento varía según la época del año y las condiciones concretas.
En grandes superficies acristaladas, puede ser necesario estudiar el control solar para evitar un exceso de temperatura interior durante determinadas épocas.
Aquí aparece una idea importante:
un vidrio que deja pasar mucha luz no necesariamente tiene que dejar pasar la misma cantidad de energía solar.
Existen acristalamientos capaces de combinar transmisión luminosa y control solar.
Por eso, en una vivienda con grandes ventanales, no deberíamos decidir el vidrio simplemente por “quiero que entre mucha luz”.
La pregunta correcta es:
¿Cuánta luz quiero y cuánto calor quiero que entre con ella?
Ventanas orientadas al este
Las ventanas orientadas al este reciben principalmente el sol durante las primeras horas del día.
Esto puede resultar agradable en determinadas estancias, pero también hay que tener en cuenta el uso de la habitación y el nivel de exposición solar.
Un dormitorio, una cocina o un salón pueden tener necesidades completamente diferentes aunque tengan exactamente la misma orientación.
Por eso, además de conocer la orientación, conviene analizar:
- El tamaño de la ventana.
- El uso de la estancia.
- La cantidad de horas de exposición solar.
- La existencia de persianas, toldos u otras protecciones.
- El clima de la zona.
La orientación es un dato importante, pero no es el único dato que determina el vidrio adecuado.
Ventanas orientadas al oeste
Aquí tenemos una de las situaciones que más atención pueden requerir.
Las ventanas orientadas al oeste reciben el sol de la tarde, cuando además las temperaturas exteriores pueden ser elevadas durante los meses de verano.
Esto puede generar problemas de deslumbramiento y sobrecalentamiento, especialmente en grandes superficies acristaladas.
En estos casos, el control solar puede convertirse en una característica especialmente interesante.
La elección concreta dependerá de las condiciones de la vivienda y del resultado que se quiera conseguir.
¿Entonces hay un vidrio “mejor” que los demás?
No.
Y esta es probablemente la parte más importante del artículo.
No existe un vidrio universalmente mejor para todas las ventanas.
Un acristalamiento puede ser excelente para una determinada orientación, exposición solar y uso de la vivienda, y no ser la opción más adecuada para otra.
Por eso conviene analizar conjuntamente:
orientación + tamaño del hueco + exposición solar + clima + uso de la estancia + necesidades de confort.
Incluso dos ventanas de una misma vivienda pueden necesitar soluciones diferentes.
¿Bajo emisivo o control solar?
Son conceptos que a menudo se mezclan, pero no cumplen exactamente la misma función.
El bajo emisivo busca principalmente mejorar el aislamiento térmico y reducir las pérdidas de calor.
El control solar busca limitar la cantidad de energía solar que entra a través del vidrio.
Y existen soluciones que combinan ambas prestaciones.
Por eso no tiene sentido plantear la elección como:
“¿Qué es mejor, bajo emisivo o control solar?”
La pregunta debería ser:
“¿Qué necesita esta ventana concreta?”
Antes de elegir el vidrio, mira la ventana como un conjunto
El vidrio es fundamental, pero no trabaja solo.
También intervienen el perfil, el sistema de apertura, las juntas, el cajón de persiana cuando existe y la propia instalación.
Por eso, elegir un acristalamiento de altas prestaciones y colocarlo en una solución que no esté correctamente dimensionada para el proyecto no garantiza por sí solo el resultado esperado.
La elección debe hacerse pensando en el conjunto del cerramiento.
¿Cómo saber qué vidrio necesita mi vivienda?
Antes de decidir una composición concreta, conviene estudiar:
- La orientación de cada fachada.
- El tamaño de cada ventana.
- La exposición directa al sol.
- El uso de cada estancia.
- Las necesidades de aislamiento térmico.
- La necesidad de control solar.
- Si existen problemas de ruido, seguridad u otras necesidades específicas.
A partir de ahí se puede determinar qué características debería tener el acristalamiento.
Por resumir…
Cambiar las ventanas no debería consistir en elegir “el vidrio más caro” o “el que mejores números tiene”.
Debe consistir en elegir el vidrio adecuado para cada situación.
Porque una ventana orientada al norte no trabaja igual que una orientada al oeste.
Y una ventana pequeña de un dormitorio tampoco tiene las mismas necesidades que un gran ventanal orientado al sur.
La orientación de tu vivienda también forma parte de la elección de tus ventanas.
¿Estás pensando en cambiar las ventanas de tu vivienda?
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